lunes, 22 de abril de 2013

BELÉN NAVIDAD LOS TABLONES

VALLE DE LECRÍN

FOSA DE LAS CAIMÁN

Vida a 5.000 metros de profundidad en la fosa de las Caimán

Son los volcanes submarinos más profundos y calientes descubiertos en la Tierra. Se encuentran a casi 6.500 metros de profundidad, en la fosa de las Caimán, en el Caribe, y alcanzan las temperaturas de hasta 400 grados centígrados. Científicos de la Universidad de Southampton y el Centro de Oceanografía Nacional de la ciudad han desarrollado un robot submarino con el que recoger muestras de estas “chimeneas” y rodar imágenes en alta definición. Los resultados son más que fascinantes, tanto en geología como en biología marina.

A semejantes profundidades, en condiciones extremas, habitan especies nunca antes vistas. Desde gusanos de tubo gigante hasta una especie de langostinos ciegos que ha desarrollado un órgano para detectar el calor extremo que emiten estas fumarolas hidrotermales. Sobreviven en estrechos márgenes cerca de los conductos, que alcanzan en muchas ocasiones los 10 metros de altura, y donde la diferencia…

lunes, 7 de mayo de 2012

LA DIFERENCIACIÓN REGIONAL

Los años del desarrollismo agudizaron la tendencia a la diferencia a regional, fruto del desigual reparto de la población y la riqueza, y dispararon los saldos migratorios. En la década de 1960 Andalucía creció sólo al 0,1% anual, mientras que España rebasaba la cota del 1%. Paradójicamente, el crecimiento español se nutrió en parte de los excedentes biológicos de la propia Andalucía, transferidos en forma de auténtica riada emigratoria hacia los destinos del norte y centro de España, a los que se añadieron ahora también los polos industriales de Europa Occidental: Alemania, Suiza y los países del Benelux. En la década de 1960, unos 850.000 andaluces emigraron. Por provincias, Jaén, Córdoba y Granada arrojaron las mayores tasas de emigración. Andalucía era todavía tierra de emigrantes a principios de la década de 1970, aunque, como consecuencia de la crisis del petróleo de 1973, la demanda de mano de obra empezó a disminuir y, por ende, la corriente emigratoria tendió a moderarse. Las salidas, no obstante, continuaron. En los primeros años de la década hasta 1975, todavía emigraron más de 300.000 andaluces